Para el público en general, este artículo va de libros, ya podéis dejar de leer. Si te gustaban crónicas marcianas déjalo, borra el historial ahora mismo y hazle un reset al PC. Si no lo hicieras correrías el riesgo de coger un libro y por ahí se empieza...
(Si ves salsa rosa o similares y me tienes agregado a favoritos, hazme el favor de borrarme y no me leas nunca más en tu puñetera vida)
Yo, como casi todos los de mi edad empecé por los tebeos. Mortadelos,
pepe gotera y otilio, anacleto agente secreto, zipi y zape, 13 rue del percebe etc. etc.
Los devoraba. Aquello no era leer, era destrozarlos. Con el tiempo acababan sin portada, con lamparones de nocilla, fua-gras, mantequilla con azúcar o lo mi madre me pusiera en los bocadillos.
Con el tiempo descubrí a un vecino, el señor lo tenga en su gloria, que me cambiaba esos tebeos, simples y ramplones por unos interesantes, zona 84, cimog, creepy....
Lo que daría por tener todos los zona84 y cimog que he llegado a destrozar (a fuerza de leer). Allí descubrí a Das pastoras, Abuli, Corben... En fin a los grandes maestros.
Con los libros me paso igual. Empecé con los hollister y los cinco (gracias Enid Blyton por esos momentos de intriga) y fui evolucionando. Pase por Emilio Salgari y Julio Verne a una edad
muy precoz. Ahora es normal leer. Incluso esta de moda, pero hace 15 años yo era un bicho raro. Era el único del grupo que leía. Y no era fácil.
Imaginad a un chiquillo con quince años que entra a una librería y pide un libro de Stanislav Lem. Como poco os sorprendería ¿no? ¿Y si pidiera “flores para algernon” como os quedaríais?
Pues yo era así, de verdad. Pero no os imaginéis a un empollón gafotas con pinta de sacar sobresaliente hasta en recreo, nada más lejos de la realidad. (Pasaba de curso justillo, el cole no me gustaba)
Mientras que mis compañeros de clase leían “platero y yo” por obligación yo cabalgaba por los cielos encima de fujur el dragón de “la historia interminable” para después copiarles sus trabajos.
Yo leía con las rodillas negras y churretes en la cara. Leía mucho y de todo, ci-fi, historia, ciencia y divulgación, comics. Era muy ecléctico (o no tenía un gusto definido)
Algo después ellos estaban con “la casa de Bernarda Alba” y yo combatía con elfos y enanos contra los orcos de Saruman diez años antes de que se hicieran las películas.
Y ellos me llamaban raro a mi, ellos que después se han gastado una pasta en merchand
ising de la peli y alucinan viéndola en su flamante DVD.
Así sigo hasta hoy. No os imagináis como me río ahora que se ha puesto de moda leer. Sin ir mas lejos, cuando algún conocido me comenta que encuentra "el código da vinci" muy bueno hasta se me saltan las lágrimas de la risa. Trato de disimular y le digo que si, que es muy bueno. Si le llegara a decir lo que pienso, me tendría que poner a discutir dos horas y no es plan de amargarle el libro. Y si el tentaciones dice que es bueno ¿quien soy yo para discutirlo?
Además por algún libro tienen que empezar ¿no?
Trato de ser bueno, pongo cara de tonto y les recomiendo algo medio en condiciones, pero fácil.
-¿te has leído “el laberinto de las aceitunas? Digo.
-O mejor prueba con “lo mejor que le puede pasar a un cruasán”
Si le veo con cara de gustarle lo bélico le recomiendo “Los perros de la guerra”
No es cuestión de meterles de lleno en “el día del Watusi” así, sin preparación ni anestesia. No llegarían ni al tercer capitulo.
Respecto al tipo de lectores, no puedo decir nada que Bereni-c
no haya dicho ya.